Los Calcetines del Amor
Queridos y amados lectores, he terminado los exámenes ergo tengo algo de tiempo para otras cosas. Por ejemplo escribir tonterÃas como esta en el blog.
Hoy dedicaré el blog al inventor de El Corte Inglés: Valentin de Recia o San ValentÃn, ese señor que cogió y dijo: “Hagamos un dÃa del AMOR que los holandeses no están vendiendo flores y hay que echarles una mano”. Y se sacó de la manga el dÃa este y le hicieron santo. Después vinieron los “dias internacionales de…”, “dÃa internacional del pollo de granja”, “dÃa internacional de la marmota” y finalmente llegó el tipo este que se inventó una leyenda en la que dos enamorados compraban un candado (a escote), lo ataban con sus nombres escritos en el puente Milvio de Roma y tiraban la llave al Tiber. Luego vendió un huevo de libros y los ferreteros de Roma se forraron a vender candados, y lo sacaron en las noticias de las nueve diciendo: “Que se quite Shakespeare, llega la candadomanÃa”Por eso en este dÃa quiero ayudar a los vendedores de calcetines, esos grandes olvidados, ¿qué harÃamos sin calcetines? Menudos callos tendrÃamos, menudas úlceras y hongos clase B, en fin, un desastre podológico internacional. Mi propuesta de “leyenda del amor” es la siguiente, a ver si me hacen santo también:
Comprar un par de calcetines, rojos a ser posible. Al igual que hay un lenguaje secreto de las flores lo mismo para los calcetines. Rojo pasión, o rojo turbo que corre más como el R5 de un amigo. Ahora cogéis y os quedáis con un calcetÃn y le dais la mitad del par a vuestra/o enamorada/o y será muy bonito. ¡Ay bonito el amó! Y ademas sale barato y quedas bien, ni rosas ni leches, ¡calcetines!
![]()
Nota: si vuestra/o enamorada/o os mira raro después de dárselo, es que quizá tenéis que buscaros a alguien a quien le haga ilusión que le regalen la mitad de un par de calcetines rojos el dÃa del Corte Inglés o alomojó es que no me habéis leÃdo bien y le habéis dado unos calcetines usados…


